
PRM y la brecha con las bases
Por Ovany Michel
El Horizonte, Santo Domingo RD.- La construcción de una opción democrática luego de cerradas las posibilidades de la misma por el gobierno del PLD tanto de Leonel Fernández como de Danilo Medina produjo una situación insostenible en la configuración de partidos políticos a tal magnitud que desde el gobierno con la complicidad del Tribunal Superior Electoral, la Junta Central Electoral, y el poder judicial conspiraban contra el sistema de partido, simplemente para favorecer al gobierno del PLD y sus apetencias de controlar a todas las directivas de los partidos no afines u obligarlos a pactar bajo la amenaza de división concurrentes ante los organismos del Estado quienes fallaron a la imagen o conveniencia del partido gobernante.
De esa manera al partido reformista lo convirtieron en un colmado donde iban y compraban a su antojo, luego de las elecciones del 2012, en las que Hipólito Mejía se apretó, dejando el país en ascuas después de tanta alharaca que dijo sobre la organización de las elecciones que había hecho el ahora santo Roberto Rosario Márquez, quien hizo y deshizo a su antojo en la Junta Central Electoral, un árbitro parcializado y de los más caros que le ha salido al país sólo empatado con el embarre reciente de Castaño Guzmán.
Al PRD, partido al que no hay que alimentar divisiones que se prefieren todos ciegos en vez de tuertos, tras Miguel Vargas y su claque negociar la pérdida de las elecciones, los conocedores de dicha traición empiezan una embestida para sacarlo de ese partido y es así como comienza la trágica escena de los sillazos y la pugna entre Hipólito Mejía contra Miguel Vargas, interviniendo el gobierno del lado de Miguel Vargas, entregando ese partido a este engendro comerciante de la política.
Ya para el 2014 y con unas elecciones encima comienza ya una solución avizorarse la definitiva división del PARTIDO DEL JACHO Y DE LAS SILLAS, el partido que más se ha dividido en la historia de América, y que no ha sabido gobernar porque se divide en la oposición, se divide en el gobierno, pareciera un partido hecho en el infierno o en el caos haitiano.
Vencida la adversidad que impuso el PLD y las altas cortes, cortadas todas con las mismas tijeras, permeadas todas y configuradas con militantes de Leonel Fernández y de Miguel Vargas, el PRD de Hipólito Mejía y Luis Abinader migran a las siglas de la ASD, partido siempre vinculado a la familia Abinader.
Esa base que por dieciséis años estuvo maltratada y mal trecha tiene esperanza en el 2020, luego de tener su primera experiencia en las elecciones presidenciales del 2016, donde con todos los fallos, el PRD aliado del gobierno del PLD, y el nuevo partido PRM, por si sólo saca casi un 30% y con sus aliados incluido el partido reformista casi 34%, cosa que lo ubicó como el segundo partido de la República Dominicana.
Pasadas esas elecciones unas bases motivadas con el deseo de llegar al poder luego del desierto, se alinean los astros, empieza una caída constante del PLD, por los efectos de la corrupción rampante que imperó durante el gobierno de Danilo Medina, manifestaciones de protesta ciudadana pidiendo el fin de la impunidad y la corrupción, hicieron que el PRM se situara en una privilegiada posición frente al electorado.
En el 2019 con las llamadas primarias simultáneas se da un fenómeno el 6 de octubre donde el danilismo y el Leonelismo no se ponen de acuerdo sobre el candidato presidencial, por un lado el Penco de Danilo y por el otro el presidente del PLD y ex presidente de la República Leonel Fernández, dividido ya ese partido el PRM, tenía el carrir de adentro para hacerse con el poder.
Ido Leonel Fernández, el PLD y el gobierno empezaron a minimizar los efectos de esa partida y cometer errores de toda naturaleza, pretendiendo se quedar en el poder por la estructura creada no con los votos de la población, desde la junta llegaban señales de esa naturaleza, y el arbitro era un actor más del proceso, de lo que el PLD había creado sólo el TSE había cambiado de parecer para hacer cumplir la ley electoral y por esto hubo forcejeos institucionales desde el senado de Reynaldo Pared Pérez y las instancias del palacio en contra de ésta Corte, además de las cualidades del candidato impuesto e impulsado por el danilismo que peor no podía ser.
La Fuerza Del Pueblo entra en el escenario para aglutinar los huidos con Leonel Fernández, el PRM con Luis Abinader de candidato, su segunda versión muy mejorada que la del 2016, con unas bases solidas sólo esperando el día para accionar. Llegó el momento y todo da un giro inesperado en las elecciones municipales, las que se tienen que suspender por la omnisciencia de la Junta Central Electoral, quien mete la pata, arrogando miles de millones en el famoso voto electrónico, desde el PLD y el gobierno la emprenden en contra del PRM, acusan de sabotaje a un coronel seguridad del candidato del PRM y un técnico de la empresa Claro, situación que empeora la imagen del PLD, por lo burda de la acusación,.
Viene el levantamiento cívico de la plaza de la bandera, donde desfiló la sociedad civil y los partidos de la oposición, se arma el huidero, la JCE, asume sus errores, llega la pandemia y en esa situación hostil el PRM, con un gobierno que dejó de gobernar para que su candidato accione, dejan limitada a la oposición con el toque de queda que llegó luego que el PRM y aliados ganarán dichas elecciones.
Vienen las batallas campales en los medios de comunicación y las redes sociales, los cacerolazos, los movimientos de apoyo de sectores que antes estaban comprometidos con el gobierno y el PRM gana las elecciones presidenciales y para legisladores, con unas bases motivadas que creyeron en un cambio, no sólo del gobierno sino también de sus vidas con la esperanza de que serían tomados en cuenta para la entrada en el tren gubernamental.
En agosto del año pasado empezó el gobierno de Luis Abinader, hasta el momento la brecha que separa a las bases de la entrada al gobierno es enorme, los funcionarios del presidente sean sindicalizados para vender sueño, mareos y en muchos casos han hecho que la base llegue a una fase de delirio colectivo.
Las bases del PRM, están afuera esperando por una esperanza que no llega, por unos funcionarios que no cogen llamadas, que no le dan la cara a sus compañeros de Partido, la estructura del partido luce abandonada, porque la mayoría de los miembros de las estructuras están en el gobierno, mientras las bases del PRM, están donde estaban antes de las elecciones de julio, sus casas.
Es peligroso para cualquier gobierno no tener un partido fuerte y motivado, ya que cuando se pierde o se disminuye la base de sustentación regularmente se cae o se fracasa fácilmente en las ejecutorias del gobierno, pero si es el deseo del presidente Luis Abinader, se la dará por más y mejores intenciones que tenga.



