
Reflexiones de Actualidad Política
Por Julio A. Altagracia
El Horizonte, Santo Domingo RD.- Faltando alrededor de dos años para los procesos electorales del 2028, éstos se presentan como un verdadero desafío de cara al futuro inmediato, a la existencia institucional de los llamados partidos emergentes en la República Dominicana e incluso al debilitamiento de los pilares que soportan la existencia del sistema de partidos políticos y la democracia de nuestro país.
Unas 35 organizaciones políticas, con reconocimiento legal para participar de esos procesos eleccionarios, con candidaturas nacionales y locales a todos los niveles, implica un serio desafío para todas las organizaciones al momento de conformar las boletas con las ofertas electorales que habrán de presentar a la consideración de los votantes, no solo con fines de ganar candidaturas, sino de obtener controles efectivos en las Salas Capitulares de los Ayuntamientos, la Cámara de Diputados y el Senado de la República.
De los 35 partidos políticos reconocidos hasta ahora que habrán de participar en las elecciones del 2028, 32 de ellos son de los llamados emergentes o minoritarios, incluyendo al PRSC y al PRD, otrora partidos mayoritarios, quienes tienen el desafío de crecer para sobrepasar el 5% de los votos válidos emitidos en esos procesos y lograr subir de categoría, algo que no se logra fácilmente, y mucho menos con la carencia de recursos y liderazgo sólidos a nivel nacional, elementos estos que son determinantes para lograr esa proeza.
Las tres organizaciones llamadas mayoritarias o partidos grandes, Partido Revolucionario Moderno, Partido de la Liberación Dominicana y la Fuerza del Pueblo, a las que los 32 partidos pequeños observan y aspiran adherirse, confrontan en estos momentos sus propias dificultades internas para la conformación de sus boletas electorales, para la que el 100% de sus dirigentes a todos los niveles tienen aspiraciones personales y trabajan para esos fines, en adición de que esas tres organizaciones políticas confrontan traumáticas dificultades para la escogencia y conformación de sus boletas presidenciales, lo cual le resta interés y atenciones a los llamados partidos pequeños, ya que en vez de ayudarlos a resolver, se convierten en una carga muy pesada.
El PRM, el mayor aglutinador a su entorno de esos movimientos políticos, por sus condiciones de ser el más grande, estar en el gobierno, abierto y populista con sentido democrático, no obstante disponer de un liderazgo sólido a nivel nacional, contando entre ellos el activo político más sólido y respetado con que cuenta el país en estos momentos en la figura del Presidente Luis Abinader, y con la admiración y el respeto que goza el expresidente Hipólito Mejía, enfrenta serias dificultades originadas en el desgaste natural del gobierno, la inconformidad con muchos de sus funcionarios, el número de aspirantes presidenciales, las aspiraciones personales a cargos electivos de una parte importante de los ministros y directores generales, con ventajas comparativas ante los dirigentes locales y, sobre todo, con la ausencia en la boleta principal de la principal figura política con que cuenta esa organización y el país.
Está a la vista lo que ocurre en el Partido de la Liberación Dominicana y en la Fuerza del Pueblo con el tema de las candidaturas presidenciales y el amplio rechazo al que deben exponerse, lo que obliga al liderazgo de la totalidad de los partidos emergentes a sacudirse y abandonar la larga siesta en que han estado, enfrentando la apatía e impotencia, tomando en cuenta que el tiempo no se detiene. Entre los partidos emergentes, ninguno de ellos habla o promueve un proyecto político nacional, dando la impresión de que su único propósito se fundamenta en adherirse a un partido mayoritario que le permita conseguir una que otra candidaturas a cargos menores, tales como regidores, el PARLACEN y promesas de futuras colocaciones en la administración del Estado, sin tomar en cuenta que esta estrategia conspira en estos momentos contra la fortaleza y la existencia misma de esas organizaciones políticas.
Somos de opinión que las llamadas organizaciones minoritarias son parte esencial en el soporte, la fortaleza y estabilidad del sistema de partidos políticos de la República Dominicana, y que por ello deben depender menos de lo que le puedan dar las organizaciones mayoritarias y en esta dirección darle vacaciones permanentes a las siestas y a la espera de oportunidades, renunciando a la existencia parasitaria y promoviendo la transformación y crecimiento de su liderazgo a nivel nacional y la conformación de coaliciones o frentes de grupos afines generadores de fuerzas suficientes para competir con los llamados partidos mayoritarios en condiciones de vencer. Esa es nuestra visión de cara al futuro inmediato de los partidos emergentes y la exponemos con la esperanza de que algunos se animen no solo para asumirlo, sino para implementarlo como un gran servicio a la vida misma de los partidos emergentes y el país.



