
Reflexiones de Actualidad Política
Por Julio Ant. Altagracia
El Horizonte, Santo Domingo RD.- Para transitar por el camino seguro en momentos de dificultades en todo el entorno y también aquí, nos obliga a valorar lo que está bien, rechazar lo que está mal y hacer propuestas para resolver y mejorar. Esa, y no otra, debe ser la consigna, otra cosa luce totalmente improcedente y pudiera caer en la necedad. Reflexionemos sobre este tema tomando en cuenta que se observa con preocupación, si se quiere, que la ruta asumida por los principales partidos de la oposición se dirige únicamente a rechazar, a criticar y a destruir todas las ejecutorias que emprende y dirige el gobierno, sin importar que con ello produzcan un gran daño.
Todo indica que el descredito público que motivó la expulsión de la dirección del Estado a los partidos PLD/FP, en el año 2020, eclipsó su brillo y su luz como organizaciones políticas de vanguardia de RD, ante el surgimiento de escandalosos actos de corrupción e impunidad, mismos que por su magnitud estremecen la conciencia nacional y que esas organizaciones políticas, aunque no lo hayan promovido como tales, tampoco lo condenan públicamente, sino que más bien, lo apoyan, bajo el pretexto de que son persecuciones políticas, no obstante que la mayoría de los involucrados están admitiendo públicamente su culpabilidad personal en esos actos.
Atrapados como cómplices en esas inmoralidades, esas organizaciones políticas en vez de hacer un “mea culpa”, pedir disculpas al pueblo y levantar la bandera de la moralidad, la decencia y el decoro como estandarte y consigna para reivindicarse ante la sociedad, asumieron como estrategia desconocer e ignorar lo sucedido o presentarlo como falsas acusaciones del gobierno y dedicarse a hacer acusaciones alegres y sin sustento al Presidente de la Republica y a la mayoría de los funcionarios, con la intención de presentarlos como corruptos e incapaces para crear una matriz política sobre la base de que todos los políticos y todos los dominicanos somos corruptos y ladrones.
La intención ha sido clara, no es otra, que generar la percepción en el orden de que todos somos corruptos y que por lo tanto en los próximos procesos electorales todos los candidatos serán malos y que la decisión a tomar por el electorado no se oriente a votar por el mejor, como debe ser, sino todo lo contrario escoger y votar por el menos malo, dentro de un conjunto donde todos son malos, sin reparar que con esta estrategia se le está haciendo un daño profundo al Sistema de Partidos Político de la Republica Dominicana, a la democracia, al orden institucional y al país.
Dada la gravedad de la situación que estamos exponiendo, las circunstancias adversas que rodean el quehacer político mundial, la realidad exige prudencia y sensatez para no dejarnos provocar y arrastrar por esas vorágines y más bien dedicarnos a valorar, como nación, nuestra realidad. No debemos dejarnos confundir por un liderazgo que ante la imposibilidad de construir una oferta valida con propuestas creíbles para la sociedad, recurren al populismo, a la politiquería y las banalidades, con acusaciones baladíes e irresponsables, en su mayoría inventadas o traídas de oído.
El orden por el que todos debemos abogar nos obliga a ser sensatos y observar con atención lo caldeado, difícil y confuso como se presenta el ambiente político en el mundo en estos momentos, de manera específica en nuestra región y en nuestra vecindad. Esa observación nos llevaría a descubrir que somos una nación bendecida por Dios. Valoremos nuestra realidad, porque no obstante las dificultades y las quejas de inconformidades de muchas de nuestra gente, con fundamentos válidos, la verdad es que nuestro país va por un buen camino y esto no solo se aprecia en las cifras que presentan todos los indicadores y estadísticas, ofrecidas por las agencias más
calificadas de aquí y de fuera, sino que se advierte y se respira en todos los ambientes, con el disfrute de una excelente estabilidad democrática, progreso y orden en: lo económico, social e institucional. Cuidemos eso.
Otra realidad, que no debemos pasar por alto y actuar con responsabilidad, es que debemos valorar con la mayor sensatez el hecho, importante por cierto, de que en estos momentos la dirección del Estado Dominicano descansa en los hombros de un hombre sin ambiciones continuistas, por demás decente, integro, honesto,
transparente, capaz, abierto, tolerante, trabajador, cercano y humano, muy bien valorado en esos ordenes, tanto dentro como afuera. Un presidente así es un lujo para cualquier nación y si tenemos el privilegio de tenerlo para nosotros, ¿por qué no valorarlo?.
Es una realidad indiscutible que mientras en otras latitudes el retroceso se advierte, aquí en nuestro país nosotros avanzamos con desarrollos sostenibles en todos los órdenes, salud, educación, alimentación, economía, turismo, transparencia, institucionalidad y democracia. En estos momentos nuestro país y nuestro gobierno
constituyen referentes. A nuestro país todo el mundo quiere venir a pasear y a invertir. Estamos de moda. Cuidemos eso.
Se nos quiere presentar internamente como una nación de corruptos, y responsabilizar al presidente de incumplimiento frente a actos de corrupciones en procesos de investigación, pero es importante destacar que el Presidente Luis Abinader nunca aseguró que no habría corrupción en su gobierno, lo que si prometió no encubrirla, sino prevenirla y enfrentarla con cero tolerancia e impunidad, lo cual ha garantizado con el fortalecimiento de un sistema de justicia fuerte e independiente y es por ahí por donde se enrumba nuestra nación en estos momentos. Valoremos eso.



