
Por Julio A. Altagracia Guzmán
El Horizonte, Santo Domingo DN, RD.- Independientemente de que en las últimas semanas han surgidos algunas dificultades en instituciones estatales que no han sido manejadas con la debida prudencia por los incumbentes, la realidad es que la oposición política está desarrollando una agresiva campaña publicitaria, en los medios de comunicaciones, especialmente en las redes sociales, tan intensa y desconsiderada que da la impresión de que estamos a 60 días de las próximas elecciones del 2028, en la que las descalificaciones, el descredito y el irrespeto, componen el ingrediente principal.
Pensábamos que, a partir de los desastrosos resultados obtenidos en las elecciones pasadas, era de esperar que la oposición advirtiera que esa estrategia en el quehacer político no era la más conveniente, dándose cuenta de que la sociedad dominicana, está rechazando ese comportamiento, valorando mucho más la decencia, la verdad, la cordura y el buen hacer de los lideres políticos de nuestro país. Pero aparentemente no ha sido así, haciéndose reincidente de una actitud totalmente errónea que le estaría haciendo mucho daño.
Los dominicanos, en los procesos electorales recién pasados, votamos mayoritariamente por el
Presidente Luis Abinader, para que dirija el destino de la nación por 4 años más, valorando
positivamente sus cualidades de hombre serio, decente, trabajador, eficiente, humilde y trasparente, y esto es tan cierto, que ahora la oposición ha arreciado su estrategia en una
aguerrida campaña publicitaria en contra de la figura del presidente, tratando de presentarlo
con una personalidad totalmente contraria a su realidad, pretendiendo contaminar y desnaturalizar la visión sobre su conducta ejemplar, con la que ha erigido el más sólido liderazgo político y social que registren nuestra historia.
La oposición y los afectados por la envidia ante las actuaciones y los logros del presidente, en
sus propósitos de desdibujar a la figura presidencial y a su gobierno no conocen límites
morales ni legales, en el irrespeto y la desconsideración a la más alta honorabilidad que
representa al Estado Dominicano, usando expresiones y calificaciones que dejan traslucir
claramente, resentimientos, frustración y odio, y además una gran ignorancia de valores
esenciales.
Debemos destacar que los opositores que así actúan le hacen un gran daño a nuestra
democracia y a nuestra institucionalidad, por lo que deben asumir conciencia de que ese
comportamiento no responde al sentir mayoritario de la sociedad dominicana, y que antes que
bien, sé hacen una mal, y se lo hacen al país, en virtud de que la sensates y el amor a la nación
no comparte ni acepta como buena una conducta donde el accionar sea sobre la base del
descredito, la descalificación y el irrespeto contra todo el que le adverse.
En ese orden es importante que el pueblo dominicano sea observador activo de esa conducta
para rechazarla o ignorarla, manteniendo con firmeza su apoyo y confianza a las gestiones del
Presidente Abinader, valorando como lo ha hecho hasta ahora, quién habla la verdad y quién
habla la mentira, quién actúa con seriedad y trasparencia y quién lo hace con demagogia e
hipocresía, quién actúa contra la corrupción y quién no.
Los esfuerzos de la oposición están claramente dirigidos a que el presidente Luis Abinader, y su
administración se le vea y se le etiquete como corrupto e incapaces, para que se coloque en
igualdad con ellos, ya que se le hace imposible enfrentar el modelo de decencia, trasparencia y
ética que ha instaurado este gobierno en la administración del Estado Dominicano, en el que la
honestidad, la trasparencia, el respeto y la confrontación contra la corrupción la impunidad,
constituyen sus elementos esenciales.




