
NO ABUSEMOS CON NUESTRAS INSTITUCIONES PUBLICAS
Reflexiones de Actualidad Política
Por Julio A. Altagracia Presidente del PVUD
El Horizonte, Santo Domingo RD.- En todos los Entados Soberanos, sostenidos sobre valores democráticos, juegan un papel preponderante Instituciones Públicas como: El Congreso Nacional, El Poder Judicial con sus
Altas Cortes, El Ministerio Público, La Majestuosidad del Presidente de la República, La Prensa y
Medios de Comunicación Independientes, así como las Autoridades Instituidas para la preservación del orden público, entre otros, las que estamos en el deber de sobre guardar, por encima de cualquier otro interés. En ese orden, es responsabilidad del liderazgo del país, mantener y promover el respeto, la obediencia, el prestigio y la grandeza de esas instituciones, ya que lo contrario sería conferirle daños irreparables a los Cimientos que soportan la vida misma de la institucionalidad nacional, lo cual constituye un craso error.
En línea con esos criterios, no debemos permitir, bajo ninguna motivación, que la irresponsabilidad, la ambición de poder, el odio y la desesperación, nos conduzcan a crear y promover estrategias políticas que nos lleven a ser protagonistas en la promoción del desprestigio y el menoscabo institucional de los Entes garantistas de nuestros Derechos Fundamentales.
Estas Reflexiones, surgen como una sentida preocupación, al observar alguna conducta extraña en el accionar político de la oposición, aparentemente, manejada sin medir posibles resultados y consecuencias, que pudieran conducir a la desestabilización política, social y al caos, según está ocurriendo en estos momentos en países de nuestro entorno cercano, donde la ceguera política, la inconsecuencia, la obstinación, la ambición de poder, han tronchado, o están camino a tronchar la convivencia cívica, las libertades públicas y la democracia, como son los
casos de: Venezuela, Nicaragua, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Honduras, Guatemala y Haití, entre otros, que deberían servirnos como Vivos Ejemplos de donde no debemos caer.
Es una obligación ineludible para todos cuidar y promover el Bien Hacer de nuestras instituciones públicas, sin que esto signifique en modo alguno, que nos hagamos ciegos y mudos ante deficiencias e inconductas de parte de sus funcionarios, eso jamás, nos referimos a las acciones de orquestar y promover campañas de descréditos, descalificaciones y desconfianza con propósitos de crear ambientes que permitan desdibujar debilidades políticas y/o resultados adversos en los procesos electorales, que de ser así, podríamos estar cayendo, no sólo en una irresponsabilidad ciudadana, sino, en una inconsecuente aventura.
Los ataques permanentes al Ministerio Público, para que no investigue los grandes actos de corrupción, o al Poder Judicial por sentencias adversas y de manera especial a la Junta Central Electoral y al Tribunal Superior Electoral, así como a la Presa Independiente y a cualquiera que no se alinee con sus criterios y pretensiones políticas, da la impresión de responder a una estrategia partidaria, consciente de sus debilidades electorales y no estar en actitud de admitir su derrota cívica, acciones éstas que deben ser altamente cuestionadas por nuestro liderazgo
político, por darse en los momentos históricos que vive la humanidad, con grandes incertidumbres y desafíos sin precedente, de los que nuestro país no está ajeno.
De ser así, estaríamos frente a una aventura peligrosa, que aunque con consecuencias, fracasaría estrepitosamente, gracias al hecho real de que nuestra sociedad y las fuerzas vivas de la nación han avanzado mucho en los últimos años, en todos los órdenes, y están vigilantes y empoderadas de su responsabilidad, sostenida por todos los poderes fácticos del país, conscientes y decididos a no permitir el retroceso, así como un pueblo listo para expresarse
cívicamente en los venideros torneos electorales, para salir al frente a pretensiones aventureras que pudieran atentar con nuestra estabilidad política y social lograda a base de trabajo, esfuerzo, dedicación, sudor y lágrimas.
Esta es nuestra realidad, por tanto, No Abusemos Con Nuestras Instituciones Públicas.




