
Reflexiones de Actualidad Política
Por Julio A. Altagracia
El Horizonte, Santo Domingo RD.- Observando, en estos momentos, la coctelera política de nuestro país, a menos de dos años para los procesos electorales del 2028 y siguiendo el contenido de las ultimas encuestas independientes publicadas, encontramos que las indefiniciones, inquietudes y apremios partidistas, recrean un ambiente político donde las mediciones están jugando un papel estelar, en virtud de que las encuestadoras son
impresas ampliamente conocidas por la seriedad y confiabilidad de sus hallazgos, los cuales han generado asombros y opiniones encontradas en razón de que los resultados contradicen radicalmente pretendidos y difundidos posicionamientos de simpatías electorales de organizaciones políticas y aspirantes presidenciales,
evidentemente prefabricados.
Entre los sorprendidos, está sin dudas el liderazgo político opositor de nuestro país, que ufanado y altisonante había difundido la especie de un asombroso crecimiento en la simpatía electoral, lo cual ha chocado frontalmente con la realidad que presentan las ultimas tres encuestas, las cuales no solo contradicen diametralmente, sus proyecciones, sino que sostienen que la preferencia y simpatía de sus agrupaciones políticas se ha reducido de manera drástica en relaccion con las votaciones obtenidas en los procesos electorales del 2024, y que la aceptación popular de algunos de sus principales precandidatos presidenciales muestran numero verdaderamente vergonzosos, con relaccion a sus pretenciones.
Esas encuestas, a las que nos hemos referido, han mostrado, ademas, que el comportamiento deficiente, arrogante, apático, y/o deshonesto, apartado de las normas éticas, por algunos funcionarios públicos de la presente administración está pasando facturas, afectando la credibilidad y la imagen del gobierno y aumentando la insatisfacción de las gentes, lo que obliga al gobierno a reflexionar y promover acciones orientadas a reconectarse con el pueblo que le dio la oportunidad y asumir con más humildad y cercanía las posiciones a sus cargos, dándoles vacaciones permanentes a la vanidad, el endiosamiento y la prepotencia, tomando consciencia de que los cargos públicos son efímeros y que en ocasiones se complace a un dirigente, un amigo o simplemente un cuidado, con la simpleza de tomarle o devolverle una llamada telefónica o un mensaje de WhatsApp.
Los criterios que se exponen más arriba permiten entender en parte, la inconformidad de muchas gentes con determinadas areas del gobierno nacional, mismas que entran en contradicción con la excelente percepción que se tiene con la figura de el Presidente de la República, Luis Abinader, quien, no obstante todas las dificultades que le ha tocado sortear, sigue manteniendo los más altos estándares de confianza, admiración, respeto y aprobación de la mayoría de la sociedad dominicana por su comportamiento, no obstante haber tenido que enfrentar las mayores crisis y dificultades que han surgido en el mundo y en el país durante el tiempo que le ha tocado dirigir la administración del Estado Dominicano.
Somos de opinión que faltando menos de dos años para los procesos electorales del 2028 y algo más de dos años para concluir la administración encabezada por el Presidente Luis Abinader, sería oportuno analizar y reflexionar sobre los resultados de las encuestas que se viven día a día en las calles de nuestro país, ya que el panorama electoral de cara a esos procesos luce totalmente indefinido, no obstante la fortaleza de los logros alcanzados por nuestro país en todos los aspectos, lo que nos obliga a ser cuidadosos y preocupados para que no vayamos a dar un paso en falso, o un paso hacia atrás.
Los resultados de las tres encuestas más recientes no solo reflejan indefiniciones, asombro e inquietud, sino el resultado de cierta carencia de luces claras en el horizonte político de nuestro país, con un liderazgo político envejecido, que ya no genera pasiones, y que resiste y enfrenta hasta la temeridad cualquier asomo de cambio que pueda desplazarlo, versus un liderazgo jóven, y algunos no tan jovenes, con excelentes condiciones para emerger pero que le falta coraje, valor y determinación, para atreverse y lanzarse, por lo que ha surgido una especie de vacio desconcertante, ocasionado tal vez, por la exclusión voluntaria de la boleta electoral para las próximas elecciones del principal activo político con que cuenta la República Dominicana, encarnado en el sólido liderazgo de el Presidente Luis Abinader, referente de seriedad, honestidad, transparencía, humildad y espirítu de
trabajo, atributos que son usados como ejemplo de referencia moral y política en toda América y otras latitudes de la comunidad política internacional.
Nuestra República Dominicana es una nación altamente bendecida por Dios, con una democracia adulta y sólida en pleno auge de crecimiento económico y social, con una estabilidad envidiable en todos los ordenes y una proyección ilimitada en su desarrollo y fortaleza institucional sobre la base de la innovación y transformación de sus estructuras productivas, aspectos estos que son altamente reconocidos y valorados por la comunidad nacional e internacional. La República Dominicana, se enrumba en estos momentos por el mejor camino convirtiéndose en referencia obligadas por su atractivo a las grandes inversiones y a la visita masiva de todas las latitudes. Lo anterior debe servirnos para que, en estos momentos, reflexionemos fríamente, miremos fijamente hacia el horizonte y escojamos la ruta correcta para seguir enrumbando nuestra nación hacia un futuro seguro y promisorio, sin espacio para mirar hacia atrás.




