
Reflexiones de Actualidad Política
Por Julio Ant. Altagracia

El Horizonte, Santo Domingo RD.- Según se ven las cosas ahora, el mes de mayo del año 2028 se aproxima a pasos agigantados y con él la fecha del proceso electoral, en que el Presidente Luis Abinader, no estará en ninguna boleta electoral y por tanto compelido a abandonar el Palacio Nacional y regresar a la vida de un ciudadano común, con la única diferencia de el liderazgo, la estima y la valoración que consiste y arrastre en la
conciencia del Pueblo Dominicano y la Comunidad Internacional.
Ante esa realidad, en los próximos meses, antes de finalizar este año, se iniciará en torno al Presidente Abinader, lo que el escritor y periodista mexicano Luis Spota, denominó en uno de sus libros como “La Soledad del Poder” en el que los funcionarios del presidente inician un proceso de mudanza o alejamiento del gobernante buscando el calor y la simpatía de quienes se perfilan con mayores posibilidades para alcanzar la cima del poder o para perseguir candidaturas congresuales y municipales que le permitan mantenerse saboreando las mieles del
gobierno.
La realidad expuesta más arriba induce al Presidente Abinader, en aras de seguir conservando su principalía en el liderazgo político de la República Dominicana y de la región, a fortalecer el andamiaje político/estatal que le permita consolidar su liderazgo y control estructural en el Partido Revolucionario Moderno, conservandolo
como la principal fuerza política de la nación, avalada con resultados electorales en el 2028 que le aseguren retener el poder político del país, aun cuando no sea presidente de la república.
En los 6 años de gobierno del Presidente Abinader, éste ha sabido manejar y sortear con resultados positivos varias crisis y situaciones presentadas, lo que lo ha catapultado, entre otras virtudes, como un hombre y un dirigente político de altas calificaciones, no obstante la rudeza de la oposicion que le ha tocado, llena de impotencia, resentimiento y envidia, sin embargo, mucha gente cree, con razón o sin ella, que muchos de los funcionarios y amigos del presidente, no han actuado en los niveles de las expectativas que se esperaba de ellos, tema este que el presidente debe valorar con atención, al oberservar los resultados de las ultimas encuestas, en
interés de renovar y fortalecer su gobierno para que los efectos de las deserciones oportunistas que referimos más arriba afecten lo menos posible.
Somos conscientes de que el Presidente Luis Abinader, mantiene en este momento la más alta valoración como lider numero uno en el liderazgo político dominicano y asi lo definen todas las encuentas independientes conocidas ultimamente, pero la realidad es que su gobierno, en estos momentos, es en definitiva, el actor y soporte esencial en su carrera política, por lo que ese es un tema que no debe descuidar con fallas imperdonables, como la de no haber removido el 100% de su gabinete, el 16 de agosto de 2024, con lo cual algunos dolores de cabeza se hubieran evitado.
Al día de hoy, Abinader, con trayectoria de hombre público y además joven, debe interesarle y al país le conviene, mantener un sólido liderazgo político más allá del 16 de agosto del 2028, y en ese propósito la realidad es que no dispone de más tiempo para marcar ese camino, en el que estará compelido a depender de dirigentes políticos y amigos comprometidos con los intereses del país y comprometidos con el Pártido Revolucionario Moderno y sus aliados, convertidos en funcionarios honestos y eficaces, decididos a cerrar filas con él, contrarrestando los efectos de aquellos que se alejarían de su lado como oportunistas, trepadores y busca vidas, asumiendo el liderazgo de su pártido no solo como un estandarte político, sino como el soporte de su liderazgo personal.
Al principio del segundo mandato del Presidente Luis Abinader, agosto 2024, el país pudo observar que el presidente habia iniciado el camino para la construcción de un gran legado político para la nación, mismo que marcara profundas diferencias entre él y los otros, en el estilo de gobernar. De hecho, ha trabajado para esos propósitos con notables éxitos.
En ese sentido, los próximos dos años de su gobierno que se iniciarán en unos días, seran determinantes para que ese legado del hombre público, de presidente honesto, y del líder nacional creador de una nueva escuela en el quehacer político de la República Dominicana y en la administración de las cosas públicas, promovida con una lucha tenaz para que la corrupción, culturalmente tolerada en el estado, sea erradicada de las mentes de los funcionarios.
El Presidente Abinader, en el ejercicio de la presidencia, ha demostrado con creses que es un demócrata a carta cabal, desprendido, despojado de ambiciones desmedidas, trabajador, eficiente, transparente, serio y de familia honorable que llena de orgullo a los dominicanos, al que las alturas, los rangos, la vanidad y la codicia no le han mermado su humildad, ni su interés, determinación y responsabilidad, en su inquebrantable afán de servirle a su gente y al país, entretejiendo con ellos todos los elementos que constituyen la piedra angular para el legado que ha soñado.




