Opinion

“VEAMOS, ENTENDAMOS Y REFLEXIONEMOS”

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Reflexiones de Actualidad Política Por Julio A. Altagracia Guzman

Julio Altagracia

El Horizonte, Santo Domingo, DN, RD.- En las elecciones generales del año 2020, el pueblo dominicano castigó con sus votos al liderazgo político dominicano, encabezado por los Ex-Presidentes, Licenciado Danilo Medina y el Doctor Leonel Fernandez, con motivo de la más asombrosa manifestaciones con acusaciones de corrupción, impunidad y desorden en la administración de los recursos del Estado Dominicano, acciones estas que al ser investigadas, identificadas y expuestas a los ojos de la Nación y el mundo, por las autoridades judiciales, generaron las más execrables manifestaciones de asombro, indignación y rechazo social, mismas que las contundencias de sus evidencias fueron admitidas públicamente por parte de los involucrados y en la que los demás se dedicaron a manejar incidentalmente los procesos judiciales, con el único objeto de dejar vencer los plazos procesales para que nunca se llegará al fondo de las tropelías cometidas.

Los casos de corrupción e impunidad presentados a la luz pública por las autoridades, fueron tan alarmantes como exagerados con una dimensión nunca vista ni mucho menos esperada, dejando al liderazgo de la oposición anonadado, avergonzado e inmovilizado ante los ojos de la sociedad, dando lugar a que desde
los inicios de la presente administración del Estado se dedicaran, únicamente a accionar políticamente con el único propósito de descalificar, sin ningún fundamento, todas las acciones del gobierno entrante, creando para ello narrativas sobre la supuesta incapacidad del Presidente y actos de corrupción administrativa, para inducir u orientar a la opinión pública sobre la idea de que todos los políticos y funcionarios dominicanos son corruptos y deshonestos como ellos, y que por tanto los funcionarios de ahora son iguales o peores que ellos.

La realidad es que esa estrategia de la oposición política se encontró de frente con la firme determinación del Presidente Abinader quien inició el ejercicio del poder imprimiéndole a su gobierno acciones claras y precisas de: transparencia total, honestidad, eficiencia y combate frontal a la corrupción con cero tolerancia e impunidad, lo cual se convirtió en un valladar y ejemplo a seguir, colocando al presidente Abinader en el principal activo político, no solo de la República Dominicana, sino de toda la región, admirado por su integridad, responsabilidad, y decisión para el buen hacer en el manejo de los intereses de el Estado, cuyos resultados se pudieron apreciar claramente en el respaldo masivo que recibió en las elecciones generales de mayo del 2024.

A partir de agosto, 2024, con el segundo mandato del Presidente Abinader, la estrategia de la oposición, no varió, sino que por el contrario se incrementó considerablemente en sus propósitos de seguir descalificando todas las acciones del gobierno y de manera particular la de el Presidente de la República, usando para ellos las redes sociales en gran medida, por su carácter de irresponsabilidad y control, como sus mejores elementos de divulgación, usando para ello supuestos o reales actos de corrupción, algunos de los cuales encontraron ecos de resonancia popular ante algunas acciones alarmantes atribuidas a funcionarios de esta administración, mismos que dispararon las alarmas de una población traumatizada por los mega escándalos de la administración pasada, dando lugar no solo a las valientes y decisivas actuaciones del Presidente Abinader, para poner orden, sino al envalentonamiento de los líderes de la oposición y a la preocupación y molestia de un segmento importante de la Sociedad Dominicana.

Sin embargo, la verdadera realidad es que los casos de corrupción de cualquier naturaleza o magnitud que han sido identificados en la presente administración, han sido enfrentados por el Presidente Abinader y las autoridades con drasticidad, sin contemplación, con responsabilidad y coraje digno de admiración, demostrando con su actuación, su compromiso ante el pueblo dominicano de cero tolerancia y cero impunidad con los funcionarios que se equivoquen, enviando además un claro mensaje de que existe una gran diferencia entre esta administración y las anteriores encabezadas por el Dr. Leonel Fernandez y el Lic. Danilo Medina. Los hechos están
ahí, a la luz de quien quiera verlos.

Otra situación que dio lugar al incremento de las denuncias, acusaciones, escarceos y descalificaciones sin fundamentos o con ellos, se debe al hecho “Lamentable si se quiere” del Presidente de la República, Luis Abinader, mediante el cual se auto eliminó, extemporáneamente, como candidato presidencial para las próximas elecciones, siendo en esos momentos el principal y más sólido líder político y social de la República Dominicana y toda la región, con lo cual le dio oxígeno al liderazgo opositor, al quedar fuera de la contienda presidencial, pero además alborotando las aspiraciones internas de su propia organización política, más la inquietud de los funcionarios del gobierno ante la expectativa de quedar fuera del tren administrativo en agosto del 2028.

No obstante lo anterior, la verdad es que nos encontramos frente a otra realidad, la cual nos indica y nos advierte que el país va por buen camino, colocado en el epicentro del crecimiento y la transformación institucional en todos los órdenes y con ello nos hemos colocado como la principal economía del área del Caribe y Centroamérica, y en los primeros lugares del mundo, liderando la recepción de turistas, la inversión extranjera y local, el crecimiento económico y la estabilidad cambiaria, así como la estabilidad social y democracia, entre otras, y con excelentes calificaciones en Comunicación, Relaciones Internacionales, Control de la Inflación,
Reducción de la Corrupción en el Estado, Lucha Contra el Narcotráfico y la Migración Ilegal, entre otros. Con un estado de situación como el expuesto debemos valorarlo y defenderlo con uña y diente.

Así las cosas, comprendemos, aceptamos y apoyamos el papel de fiscalización y orientación de la oposición política y otros sectores de la vida nacional, sin embargo, por diversas circunstancias, este es un momento para reflexionar y comprender la necesidad de renunciar a la labor de hacerle daño al país, tan solo por hacerle daño
al gobierno, es el momento estelar para sustituir las descalificaciones politiqueras por propuestas atractivas de soluciones colectivas, rechazar la corrupción y la impunidad, comenzando por la tuya, con sentido de arrepentimiento y reivindicación, asumiendo cambios de actitud y no ofertando lo mismo que ya fue rechazado por el pueblo, anteponiendo el Bien Común a los intereses personales.

Aunque resulte incómodo para algunos, las estadísticas hablan con sus comparaciones y números, servidos por organismos competentes, locales e internacionales, y nos indican con claridad que vamos bien, que el país avanza, entonces qué sentido tiene pretender colocarse de espaldas a esa realidad, con el único propósito de hacer daño. El respeto, la admiración y la aceptación con que se nos observa desde fuera, como nación, en estos momentos, es una realidad, entonces por qué no aprovecharlo, en vez de tratar de encubrirlo. Los sectores productivos del país, con sus fortalezas y debilidades avanzan con estabilidad y orden.

Un presidente de la república trabajando sin descanso, sin otra aspiración que no sea el bienestar común de todos los ciudadanos, no debe dar lugar a otro accionar que no sea el de aunar esfuerzos y voluntades para lograr la meta de la nación.

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