El liderazgo de la oposición lo encabezará el Dr. Leonel Fernández y (FP)

Por Redacción

El Horizonte, Santo Domingo RD.- En la década de los años ’70’s, Juan Bosch pronunciaba, a su regreso de Europa, un discurso radial diario por Tribuna Democrática que era órgano de difusión del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

En esa década y durante la década siguiente, la radio fue vehículo de comunicación por excelencia junto a la televisión. Pero la radio tuvo una vinculación más estrecha con las masas populares porque era un medio más accesible a esos grandes núcleos de la población dominicana.

A estos dos medios se agregaba la prensa escrita que tenía un alto impacto en la formación de la opinión pública -al igual que la radio- debido no solo al nivel intelectual de los periodistas sino y sobretodo, al regio sentido ético en el ejercicio de su profesión.

Bosch, ya impregnada su egregia figura de simbolismo por el capítulo de las luchas recién escenificadas en defensa de la Constitución y la instalación de un Estado de Derecho en el lustro anterior, se convirtió en un referente ético de la oposición política al régimen de Balaguer.

Lo siguió siendo después de su salida del PRD para fundar el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en 1973.

La praxis política se cristalizaba en una sociedad esencialmente comunitaria, vecinal, impregnada por una ética que condicionaba la conducta de los partidos y sus militantes.

El PRD, aunque un partido que conservó una significativa cuota electoral superior a la del nuevo partido fundado por Bosch, no obstante el peso de la figura del intelectual y ex presidente Bosch pesaba en la calidad de la oposición política más que por el tamaño de los números electorales.

Como se puede apreciar, en esas décadas de fuertes luchas por instaurar un régimen plenamente democrático, la formación de la opinión pública, descansaba en esos medios y en los sujetos hacedores de la información.

Dada esa limitación, el partido político representaba un formidable instrumento de educación política y de circulación de las ideas políticas.

Esa realidad comunicacional tenía tres consecuencias importantes: en primer lugar, la circulación de las ideas políticas estaba limitada por el acceso a esos medios, particularmente para el sector de la sociedad que sabía leer; en segundo lugar, era un conglomerado de medios no monopolizados y, en tercer lugar, el poder estaba más concentrado en quien ostentaba el aparato del Estado.

¿Cuál es la inmensa diferencia con la Era de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) de hoy?

Son muchos los factores en número y calidad. En esta Era, y en República Dominicana, existe un oligopolio del ejercicio comunicacional, cuyos medios forman parte de una estructura empresarial ya sea industrial, comercial, o todo ello articulado formando parte de un gran conglomerado empresarial; o específicamente en conglomerados de medios de comunicación.

Es hoy un ejercicio que por diversas razones no tiene la libertad de opinión que se ejercía en los medios periodísticos y en los sujetos que ejercitaron esa libertad: los periodistas.

Sin embargo, la contracara hoy de esa mediatización en la forja de una opinión pública veraz ejercida por los oligopolios de los medios de comunicación, lo ejercen ahora LAS REDES SOCIALES.

Las TIC’s vinieron a romper con esa mediatización oligopólica de los medios tradicionales.

El denominado trending tópic en las redes sociales vendría a ser el sustituto de la noticia principal que se forjaba a partir de su importancia social, económica o política.

Claro está las redes sociales con sus ventajas y sus desventajas, porque en éstas se manipula la información de manera más profusa con las denominadas ‘fakes news’ que, tal como aclaró el ex presidente Leonel Fernández, se debe traducir no como noticias falsas sino como noticias engañosas.

Aún así, lo que estaba bajo el control de los distintos medios tradicionales -radio, prensa escrita y televisión en aquellas décadas-, y hoy mediatizada por los conglomerados de comunicación oligopolizados, está bajo cierto control de la universalidad de individuos desde un móvil, un iPad o una laptop.

Cada individuo construye y edita la noticia, la información. Y lo puede hacer en tiempo real y diseminándola sin un control jerárquico y espacial

Tanto el Estado, los medios tradicionales de comunicación como el partido político no son ya los únicos emisores de la miríada de ideas políticas -o de cualquier índole- que circulan por la web.

La moral individual y la ética colectiva están monitoreadas permanente y acuciosamente porque ellas están expuestas permanentemente al público y a cada individuo.

Al igual que el referente ético del PLD y Bosch durante su primer cuarto de siglo de fundado, la Fuerza del Pueblo se constituye desde el 16 de agosto de este año en la principal oposición política.

La razón radica, por un parte, en que la sociedad dominicana está tributando un reconocimiento a la excelsa lucha política en defensa de la Constitución, la democracia y el Estado de Derecho, realizada por el doctor Leonel Fernández, ex presidente constitucional decla República.

Por otra parte, -al igual que el liderazgo de Bosch en su tiempo histórico- no hay en el escenario político dominicano un liderazgo político de la estatura intelectual y prestigio del ex presidente Fernández.

Se repetirá la historia más de cuatro décadas después: no es cuestión de números electorales sino de calidad de la oposición política.

La expulsión del poder al PLD -que ya es una marca desprestigiada- tiene como corolario la lucha contra la corrupción, la impunidad, el uso excesivo del poder, la manipulación, la intolerancia y las restricciones a los derechos fundamentales.

Los valores éticos en la Era web se oponen radicalmente a esos anti-valores.

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